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Con respecto al objeto: hay algo realmente humanizante y honesto en presentarse desnudo ante los ojos de los demás. Las personas tenemos miedos, inseguridades… nos cubrimos, nos escondemos, para no quedar en evidencia.


Así, quien se despoja de sus ropas arriesgándose a ser víctima del escarnio y lo asume, se está librando de ataduras, de paradigmas, de prejuicios. Pero, ¿es acaso nuestra propia piel una prenda más de vestir? ¿Es acaso ésta la última prueba a ser superada en un proceso de reivindicación de la moral y limpieza de prejuicios dañinos que han llevado a la raza humana a odiarse a sí misma?
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